Sólo vemos la superficie coloreada de las cosas

 

En respuesta a una pregunta sobre su ceguera, dijo Borges que Milton, al perder su paraíso, había descubierto que los expulsados sólo vemos la superficie coloreada de las cosas. Borges ciego veía una única superficie, plana, iluminada, de oro. Tenía las ventanas abiertas hacia dentro, hacia ese espacio interior que sólo puede contemplar quien duerme o quien posee el instrumento del artista, sea éste la ceguera, o la cámara, o el pincel, o las tijeras. El artista con su navaja pela las cabezas como quien monda una manzana en cuyo interior se escondiera una calavera. La superficie blanda y coloreada se abre para mostrar la superficie pálida y dura; después pela también el hueso con un diamante, y dentro escapan en desbandada las miríadas de manchas, perfumes, poses, objetos, miedos, gestos, símbolos y todo lo demás, lo indecible y transparente, lo que a veces podemos ver cuando soñamos quienes despiertos sólo vemos la superficie coloreada de las cosas.

Enrique Benavent

Colección expuesta en Torrent (Valencia) en el año 1995, a la venta copias 20x30 a 50 € - 30x45 100 €
originales 1.000 €
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